Una carta de una madre gallega a su hija.
Querida hija: Estoy escribiendo lentamente porque yo sé que tú no puedes leer rápido.
Si recibes esta carta es porque te llegó, sino, avísame y te la mando de nuevo.
Nosotros no vivimos donde vivíamos cuando tú te fuiste de casa. Tu padre leyó en el periódico que la mayoría de accidentes ocurren dentro de un radio de 30 kilómetros de la casa, por lo que nos mudamos, por cierto si ves a tu primo dile que venga a casa, si no lo ves no le digas nada.
No vas a reconocer la casa, el lugar es lindo, tiene una lavadora que no estoy segura si funciona o no, ayer metí una ropita y tiré de la cadena, y no he vuelto a ver la ropa desde entonces.
La dirección de la casa es la misma debido a que tomamos el número de la casa cuando nos marchamos, para no tener que cambiar de dirección.
El clima no es tan malo; la semana pasada sólo llovió 2 veces, la primera vez por 4 días y la segunda por 3 días.
Con respecto a la chaqueta que querías que te enviara, tu tío dijo que si la mandábamos con los botones puestos, pesaría demasiado y el envío sería muy costoso, así que le quitamos los botones y los pusimos en el bolsillo.
Ayer Venancio cerró su automóvil con las llaves dentro, estuvimos muy preocupadas porque tardó como dos horas en ir a casa a por una copia para sacarnos a mí y a tu tía de adentro del auto.
Te cuento que el otro día hubo una explosión en la cocina de gas y tu padre y yo salimos disparados por el aire cayendo afuera de la casa; que emoción, era la primera vez que tu padre y yo salíamos juntos en muchos años.
Sobre tu padre, que orgullo, te cuento que tiene un bonito trabajo, tiene cerca de 500 personas debajo de él. Él es quien corta la hierba en el cementerio.
A quién nunca hemos visto más por acá es al tío Venancio, el que murió el año pasado.
El que nos tiene preocupado es tu perro, se empeña en perseguir a los coches que están parados.
Tu padre le preguntó a tu hermana Pilar que si estaba embarazada, ella le dijo que sí, de 5 meses ya; pero ahí tu padre le preguntó que si ella estaba segura que era de ella. La Pilarcita dijo que sí, moza de hierro tu hermana Pilar, que orgullo, de tal palo tal astilla.
Tu madre que te quiere,
Eustaquia
P.D. Te iba a mandar unas monedas, pero ya he cerrado el sobre.