Mi abuela tiene un loro y quería bautizarlo. Para eso tenía que llevarle a que aprenda cosas bonitas.
Un día le llevó a un señor que quería bañarse. Cuando se metió en el agua dijo:
- Joder, que fría está el agua.
El loro memorizó esas palabras.
Al segundo día lo dejó con otro señor que iba con el burro a un molino. El burro se cayó y justo entonces pasó otro señor que dijo:
- Agarrarle de los cojones a ver si se levanta. El loro las memorizó otra vez.
Al día siguiente lo dejó a una mujer que quería matar una gallina. Las gallinas no se dejaban coger y la mujer dijo:
- Correr putitas, correr que ya os pillaré.
El día del bautizo, cuando el cura metió al loro en el agua el loro dijo:
- Joder que fría está el agua.
El cura se desmayó y el loro dijo:
- Agarrarle de los cojones, a ver si se levanta.
Cuando las monjas oyeron eso empezaron a correr.
Entonces dijo el loro:
- Correr putitas correr, que ya os pillaré.